21 de septiembre de 2008

Las enseñanzas de un maestro

Reconozco que soy un poco bruto.
Hace quince días pise el gimnasio y empecé a machacarme sin plantearme nada. Sin un objetivo claro ni con una pauta definida. El resultado habría sido evidente: Fracaso absoluto.
Por suerte mi antiguo entrenador de baloncesto y atletismo es uno de los pocos grandes sabios que quedan en esta isla en cuanto a materia deportiva, así que ni corto ni perezoso, recurrí a el con el fin de orientar mi "recuperación". Tras una larga charla, y recibir una serie de orientaciones que ya le gustarían a más de un atleta profesional, se definió el que seria mi trabajo en el gimnasio. La palabra clave es "Pirámide truncada".
Al no necesitar hipertrofiar la musculatura, ya que soy un tipo de músculo grande y no quiero convertirme en Hulk, nos decantamos por un entrenamiento del tipo potencia-resistencia, con el fin único y exclusivo de aumentar mi rendimiento físico.
Así que hoy mismo me pegaré un salto al gimnasio y realizare un test de cargas máximas, para conocer donde están mis limites a día de hoy.

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